13 años en la liga,
11 anillos (13 si contamos los que le corresponden como entrenador, ya que en
los 2 últimos ejercía esta función además de ser un jugador más). Solo este
dato ya eclipsa una carrera llena de logros: 5 veces MVP, 12 veces All-Star, 2
campeonatos universitarios, un oro olímpico… La leyenda más grande del equipo
más legendario. Los más jóvenes pensamos en Larry Bird, apodado precisamente
“Larry Legend” cuando hablamos de ello. Pero realmente, los Boston Celtics aun
no contaban con ningún título anterior a la llegada del eterno “6”. Nadie se lo
imagina con otra camiseta. Bill Russell, el auténtico “Señor de los Anillos”.
La pieza que faltaba a un elenco de estrellas como Jim Loscutoff, Bill
Sharman, Bob Cousy, Frank Ramsey... Un equipo que en los años posteriores
disfrutaría de otros monstruos como Sam Jones, John Havlicek, Larry Siegfried o
Don Nelson. Un conjunto que dominaría la liga durante más de una década en la
que los puros de Red Auerbach se convirtieron en la imagen del ganador.
Pero todo esto bien
pudo no haber ocurrido. En el draft de 1956, los Celtics elegían en el puesto
13, pero Auerbach deseaba a toda costa contar con Bill Russell, un atípico
pívot que destacaba por su capacidad defensiva por encima de sus condiciones
para el ataque. Le primera elección correspondía a los Rochester Royals, que se
decantarían por Maurice Stokes. El número 2 pertenecía a St. Louis Hawks. Y ahí
el entrenador de los Celtics vería su oportunidad. Los Hawks, que desde 1953
contaban con la figura del gran Bob Petit, deseaban sumar a Ed Macauley, 6
veces All-Star y natural de St. Louis, que jugaba para la franquicia del trébol.
Los Celtics, enviaron al rookie Cliff Haggan y a dicho jugador a cambio de Bill
Russell, que sería seleccionado por los Hawks. Esa noche, los de Massachusetts se harían
con 3 futuros miembros del Hall of Fame: K.C. Jones, el talentoso Tom Heinsohn y la piedra angular sobre la que
se asentaría un equipo mítico, el más dominador de todos los tiempos, el
protagonista de este artículo: Bill Russell.
El resto, es
historia. En 13 años, Boston Celtics solo cedió el cetro de reyes del
baloncesto en dos ocasiones y ante dos rivales temibles con figuras de
renombre: los propios Hawks de Bob Petit, y frente a los Philadelphia 76ers del
todopoderoso Wilt Chamberlain. Russell se retiraría como campeón, sin dedos
suficientes en las manos para lucir todos los anillos. Y, aunque parezca
extraño, lo natural hubiese sido que todo esto no hubiera ocurrido (de no ser por la sagacidad de Auerbach). Alrededor
del pívot emergieron la mayor cantidad de miembros del Salón de la Fama que
hayan coexistido en una plantilla. Los “arrogantes verdes” tardarían un lustro
en volver a alzarse con un campeonato. Hasta la fecha han conseguido 6 más
desde la maravillosa década de los 60. 11 en los 13 años de Bill Russell. 17
desde que en 1946 se fundara la franquicia, la cual pertenece a la NBA desde
1949. La grandeza y el dominio de este jugador queda fuera de toda duda.
Una curiosidad, el premio al MVP de las finales en la NBA tiene un nombre. El de un jugador. Se llama Premio Bill Russell.
Jacobo Correa (@JacoCorrea en twitter).



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