martes, 25 de septiembre de 2012

El traspaso que cambió la NBA



 13 años en la liga, 11 anillos (13 si contamos los que le corresponden como entrenador, ya que en los 2 últimos ejercía esta función además de ser un jugador más). Solo este dato ya eclipsa una carrera llena de logros: 5 veces MVP, 12 veces All-Star, 2 campeonatos universitarios, un oro olímpico… La leyenda más grande del equipo más legendario. Los más jóvenes pensamos en Larry Bird, apodado precisamente “Larry Legend” cuando hablamos de ello. Pero realmente, los Boston Celtics aun no contaban con ningún título anterior a la llegada del eterno “6”. Nadie se lo imagina con otra camiseta. Bill Russell, el auténtico “Señor de los Anillos”. La pieza que faltaba a un elenco de estrellas como Jim Loscutoff, Bill Sharman, Bob Cousy, Frank Ramsey... Un equipo que en los años posteriores disfrutaría de otros monstruos como Sam Jones, John Havlicek, Larry Siegfried o Don Nelson. Un conjunto que dominaría la liga durante más de una década en la que los puros de Red Auerbach se convirtieron en la imagen del ganador.




 Pero todo esto bien pudo no haber ocurrido. En el draft de 1956, los Celtics elegían en el puesto 13, pero Auerbach deseaba a toda costa contar con Bill Russell, un atípico pívot que destacaba por su capacidad defensiva por encima de sus condiciones para el ataque. Le primera elección correspondía a los Rochester Royals, que se decantarían por Maurice Stokes. El número 2 pertenecía a St. Louis Hawks. Y ahí el entrenador de los Celtics vería su oportunidad. Los Hawks, que desde 1953 contaban con la figura del gran Bob Petit, deseaban sumar a Ed Macauley, 6 veces All-Star y natural de St. Louis, que jugaba para la franquicia del trébol. Los Celtics, enviaron al rookie Cliff Haggan y a dicho jugador a cambio de Bill Russell, que sería seleccionado por los Hawks. Esa noche, los de Massachusetts se harían con 3 futuros miembros del Hall of Fame: K.C. Jones, el talentoso  Tom Heinsohn y la piedra angular sobre la que se asentaría un equipo mítico, el más dominador de todos los tiempos, el protagonista de este artículo: Bill Russell.




 El resto, es historia. En 13 años, Boston Celtics solo cedió el cetro de reyes del baloncesto en dos ocasiones y ante dos rivales temibles con figuras de renombre: los propios Hawks de Bob Petit, y frente a los Philadelphia 76ers del todopoderoso Wilt Chamberlain. Russell se retiraría como campeón, sin dedos suficientes en las manos para lucir todos los anillos. Y, aunque parezca extraño, lo natural hubiese sido que todo esto no hubiera ocurrido (de no ser por la sagacidad de Auerbach). Alrededor del pívot emergieron la mayor cantidad de miembros del Salón de la Fama que hayan coexistido en una plantilla. Los “arrogantes verdes” tardarían un lustro en volver a alzarse con un campeonato. Hasta la fecha han conseguido 6 más desde la maravillosa década de los 60. 11 en los 13 años de Bill Russell. 17 desde que en 1946 se fundara la franquicia, la cual pertenece a la NBA desde 1949. La grandeza y el dominio de este jugador queda fuera de toda duda.




 Una curiosidad, el premio al MVP de las finales en la NBA tiene un nombre. El de un jugador. Se llama Premio Bill Russell.





 Jacobo Correa (@JacoCorrea en twitter).

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