jueves, 28 de febrero de 2013

Las dos madres de Kenneth Faried





 A muchas personas que no sigan el día a día de la NBA el nombre de Kenneth Faried quizás no les diga mucho. Más bien nada. Y, hasta cierto punto, es lógico. Este jugador de poco más de 2 metros cumple ahora su segunda temporada en la mejor liga de baloncesto del mundo. Integrante de los Denver Nuggets, es titular indiscutible en el conjunto de las Montañas Rocosas y ya ha sido nombrado en una ocasión mejor jugador de la semana. A las órdenes de George Karl promedia este año unos interesantes 12 puntos y casi 10 rebotes con unos muy buenos porcentajes en tiros de campo sin llegar a los 30 minutos de juego por partido, algo que por otra parte, en la plantilla de Colorado, con una rotación extensa, es normal.

 Seleccionado en el puesto 22 del draft y miembro del primer equipo rookie en 2012, va consolidándose a base de trabajo como un jugador de altas miras a sus escasos 23 años de edad. Podríamos hablar de los logros personales de Faried, de que fue el hombre que superase el registro reboteador del posiblemente mejor cuatro de todos los tiempos, Tim Duncan, en la NCAA, convirtiéndose en el mejor en ese aspecto desde 1973 (era moderna de la liga universitaria), de ser nombrado por los entrenadores mejor defensor de dicha liga o de sus enorme capacidad atlética, de sus 12 dobles dobles en su año de novato. Podríamos decir que no hay dudas de que Denver ejercerá la opción de extender su contrato. Podríamos, podríamos… 




 O podríamos hablar de su vida personal. Podríamos hablar de su atípica familia. Podríamos hablar de sus dos madres. Y de su apoyo al matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Kenneth fue abandonado por su padre, y tanto su abuela como su madre han sufrido la enfermedad del lupus, por la que la primera falleció cuando el chico era muy joven. La infancia de Faried no fue fácil, pero a los 10 años todo cambió para siempre. Su madre, Waudda, le presentaría a Manasin, mujer con la que contraería matrimonio en 2007 en Nueva Jersey, donde se permite el matrimonio homosexual. En Estados Unidos esta unión no es reconocida por el gobierno federal, debido a la Ley de Defensa del Matrimonio, que mantiene la definición del matrimonio como la unión de un hombre con una mujer. Dicha ley sería sancionada en 1996, y Massachusetts se convertiría en el primer estado en permitir el matrimonio a parejas del mismo sexo en 2004. Actualmente son 10. Colorado, al que pertenece la ciudad de Denver, ha creado uniones legales para parejas del mismo sexo que ofrecen sólo algunos de los derechos y las responsabilidades del matrimonio homosexual. Por ello, la asociación “One Colorado”, defensora de los derechos del colectivo LGTB pidió al poderoso ala-pívot un gesto. Kenneth no se lo pensó dos veces y grabó un vídeo, en el que sale junto a sus dos madres explicando su realidad y su pensamiento al respecto. Éstas son algunas de sus frases:

-        
"     “Nadie puedo decirme que no puedo tener dos madres, porque realmente las tengo”
-          “Apoyo las uniones civiles homosexuales porque le da a la gente el derecho de tomar sus propias decisiones. Si quieren casarse dejémosles elegir con quien quieran casarse”.
-          “Mucha gente las llama uniones civiles. A mí no me gusta eso porque si yo me caso con una mujer eso sí puede ser llamado matrimonio. ¿Por qué si una mujer se casa con otra mujer o si un hombre se casa con un hombre, eso no puede ser llamado matrimonio? En el fondo es lo mismo, el mismo amor y felicidad”.

 A finales de enero, en el Estado de Colorado se propuso un proyecto de ley que permite las uniones civiles entre parejas del mismo sexo, con total reconocimiento de todos los derechos, sin exclusión. Apoyos como el de Kenneth Faried, un jugador consolidado en la NBA, vendrá muy bien a la causa. Desde mi perspectiva todo se basa en tolerancia y respeto. Si queremos ser una sociedad mejor, debemos ser comprensivos con el resto. Y no solo en este tema en particular. 





miércoles, 2 de enero de 2013

Royce White, cuando la mente limita al cuerpo.


En la actualidad se estima que más del 20% de la población mundial sufre de algún trastorno de ansiedad, generalmente sin saberlo. Pero nos interesan las personas que sí son conscientes. Ahora tengamos en cuenta que existen varios tipos de trastornos, y que hay uno especialmente angustioso para el que lo sufre: el denominado trastorno de pánico.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental, quien sufre este tipo de enfermedad experimenta  episodios inesperados y repetidos de intenso miedo acompañados por síntomas físicos como dolor en el pecho, palpitaciones aceleradas del corazón, falta de aire, mareos, angustia o molestia abdominal. Síntomas asociados a terror muy intenso y desagradable que pueden llevar al afectado a la convicción de estar sufriendo un ataque al corazón o un proceso de enloquecimiento. Aunque realmente no exista riesgo para su vida, la reacción del organismo del afectado produce que el cuerpo esté en una situación de alerta máxima, ya que el individuo siente que está en peligro de muerte inminente y tiene una necesidad imperativa de escapar de un lugar o de una situación temida. Al encontrarse en esa situación, el paciente percibe con más intensidad cualquier pequeño cambio en su cuerpo, como palpitaciones arrítmicas, que una persona que no sufra esta enfermedad no nota en su cuerpo, mientras que el que sí la padece, siente riesgo vital.

Conociendo todo esto vayamos un poco más lejos. ¿Quién puede verse afectado por un trastorno así? La respuesta es simple: cualquiera. Basta con vivir una experiencia que provoque un shock emocional o estar durante determinado periodo de tiempo en situación de estrés o preocupación. Como hemos dicho, cualquiera puede padecer ansiedad. En algunos casos, extrema. Producto de un shock viene la del jugador de Houston Rockets, Royce White.

Cuando tenía 10 años, su entrenador de baloncesto por entonces, para terminar la sesión del día, ordenó un ejercicio de sprints a sus chicos. Royce se colocaría al lado de su mejor amigo, LaDream Yarbrough, del que se desconocía hasta entonces que sufría una malformación cardiaca. El muchacho se desplomó. Por suerte, las asistencias llegaron a tiempo y en el Hospital pudieron salvarle la vida. White acompañó a su colega en todo momento, incluyendo el trayecto en la ambulancia. Desde entonces, el ya jugador profesional de la NBA tiene pánico a realizar carrera continua con cierto nivel de exigencia y este problema le ha impedido debutar en temporada regular.




Royce White es un poderoso alero de algo más de 2 metros, con un físico impresionante, elegido en el puesto 16 del último draft, que quizás, pese a haber sido seleccionado en el quinteto ideal de la Big-12, puede que no haya mostrado su verdadero potencial, debido a las limitaciones que su mente provoca sobre su cuerpo. Él mismo ha hecho algunas declaraciones en las que afirma que se reserva alrededor de un 25% por el miedo. Conociendo esto, cabe destacar la valentía de Kevin McHale, que pudiendo hacer lo mismo que las anteriores 15 personas que elegían para las franquicias de la mejor liga de baloncesto del planeta, decidió apostar por un jugador como White. Se la jugó, sabiendo que el jugador siempre ha pretendido utilizar los focos de la NBA para concienciar y sensibilizar a los estadounidenses sobre su enfermedad. Esto dignifica a los Rockets y a su entrenador, lo cual, produce una sensación contradictoria ante lo que está ocurriendo en este momento con el jugador. En vista de que volar le produce un aumento en su ansiedad, solo se ha desplazado con el equipo en pretemporada, y solo una vez en avión (él mismo se paga los desplazamientos por carretera cuando se une al equipo). Seguramente la que fuera estrella de los Celtics ganadores de 3 anillos en la década de los 80 esperaba poder contar con un joven que en su pasado año en la NCAA lideraría a su equipo en puntos, rebotes, asistencias, robos y tapones: todo logrado en la liga universitaria en la que sería su primera y última temporada (entre 2009 y 2011 no jugó por diversos problemas legales y disciplinarios). Por el contrario, el estado actual de la relación entre el jugador y franquicia es muy complicado, y en las últimas fechas se ha enquistado aún más. Los Rockets, visto que no pueden contar con el jugador de Minneapolis, han decidido enviarlo a la liga de desarrollo, y él se ha negado, por lo que el conjunto tejano lo ha multado, recortándole parte del salario, 2,3 millones de dólares en dos años. Problema que se suma a las discrepancias en el tema médico: mientras que Houston quiere que sea tratado por un terapeuta de su confianza, Aaron Fink, especialista del Colegio de Medicina de Baylor, White se niega, alegando que está en su derecho de seguir con el médico que le atiende desde que era un niño.




Cuando a día de hoy se rumorea sobre la posibilidad de que Europa pueda ser el destino de Royce White, creo que todos tenemos en mente lo que el joven jugador de 21 años sufrió en la noche del draft, en el cual no estuvo presente físicamente debido a su desorden.

Sea cual sea el desenlace de la historia deportiva, creo que la repercusión mediática de todo esto puede servir para concienciar a una sociedad que muchas veces no es consciente de ciertas enfermedades que los que no las padecen las consideran banales. 




                                                                                    Jacobo Correa (@JacoCorrea en twitter).

lunes, 8 de octubre de 2012

El mago que se disfrazó de futbolista

"Allá van con el balón en los pies y ninguno lo podrá detener..."

Y a todos se nos viene a la mente la figura de los dibujos animados que protagonizaba Oliver Atom.

Pero no, si he comenzado con esta frase es para hacer referencia a un jugador que marcó un antes y un después en el mundo del fútbol. Jugador de una clase intachable y una visión de juego única que disfrutaron las aficiones de equipos cómo el Real Madrid o el F.C Barcelona, entre otros. Un hombre que hoy en día sigue dando geniales lecciones futboleras desde el banquillo del Swansea City.

Me refiero a Michael Laudrup o cómo le llamaba cariñosamente la afición culé Enjoy Laudrup.

Era muy joven y no tenía esa capacidad para apreciar el fútbol que ejercía este jugador. Recuerdo vagamente algún que otro recuerdo de su trayectoria por el Real Madrid y con más nitidez su paso por el Ajax. Pero nunca olvidaré las conversaciones futboleras entre familiares y amigos dónde yo escuchaba expectante las maravillas del media punta danés, prácticamente imposible quitarle el balón, con pases de gol imposibles, grandes goles y la sonrisa de un niño que disfruta jugando.

Con el paso del tiempo crecí y con ello mis ganas por saber más de Laudrup. Me pasaba horas y horas viendo vídeos de sus mejores jugadas, deleitándome la vista y maldiciendo al tiempo por no haberme dejado disfrutar en "riguroso directo" de esas jugadas pasadas. Aunque el tiempo me ha brindado la oportunidad de verlo entrenar a equipos de la liga española cómo el Getafe C.F o el RCD Mallorca, dónde transmitió su filosofía de juego con muy buenos resultados y jugando a un fútbol que enamoraba.


Hoy en día dirige al Swansea City, al que sigo muy de cerca. Este proyecto futbolístico dejó a más de uno con la boca abierta al dar la sorpresa en la Premier League. Les animo a que vean algún partido del Swansea de esta temporada y verán cómo un equipo modesto da unas muestras de fútbol preciosas, dignas del míster.


La formula que saco del Swansea City es: Laudrup+ Jugadores comprometidos= Fútbol asegurado.

A pesar del paso del tiempo la esencia de Michael Laudrup se ha ido impregnando en el fútbol y sobre todo en algunos jugadores. Es el caso de Andrés Iniesta. Verlo jugar me recuerda muchísimo al astro danés, con su conducción de la bola, su maestría dando pases y con el espíritu de un jugador que nunca se rinde.



Michael Laudrup, genio y figura que aún no ha dicho su última palabra.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Deporte femenino, ¿desinterés o falta de difusión?


 El deporte femenino es un gran desconocido para la sociedad actual. Podría esto explicarse bajo el argumento de que en términos de resultados no está a la altura del masculino, pero la reciente experiencia en los JJ.OO de Londres nos saca de este error. Y es que han sido las féminas las que han tenido que salvar la participación de la delegación española de lo que podría haber sido un clamoroso fracaso.

  Basándonos en el rendimiento de las deportistas femeninas y en el interés que han despertado en los pasados Juegos en el público, me lleva y debería llevarnos a todos a hacernos la pregunta que da título a este artículo, ¿de verdad no interesa el deporte femenino o es que simplemente está escondido? Y sea cual sea la respuesta, ¿quién tiene la culpa y cuáles son las alternativas?




  Antes de buscar soluciones debemos analizar de forma objetiva cuál es la situación y para eso no podemos dejar de mirar al pasado, no podemos negar la historia. La mujer siempre ha tenido un papel secundario en todos los ámbitos sociales y no iba a ser menos en el caso del deporte, el cual fue creado como una vía de transmisión de valores entre los que estaba: la competencia, la fortaleza física, la agresividad... Simplemente la mujer no estaba invitada a esa fiesta.
La incorporación de la mujer al deporte fue lenta y tardía, de hecho no fue hasta 1900 cuando se le permitió participar en los JJ.OO.

 Por todo esto, no podemos aspirar a una igualdad total en cuanto a presencia en el deporte y difusión del mismo hoy, pero tampoco podemos conformarnos, ni echar balones fuera, en nuestras manos está conseguir ser tratadas como iguales y fomentar el interés en nuestro deporte.




  Es cierto que los medios de comunicación se amparan en el hecho de que ellos les dan más minutos y más páginas a aquellos deportes que despiertan más interés y podríamos entrar en el debate de si un medio de comunicación debe centrarse sólo en aquello que mueve masas o bien proporcionar información de todo y que sea el lector/espectador el que elija, sea como fuere no está esto en nuestras manos.

 Por tanto, en una sociedad consumista como la actual, los clubes deben despertar el interés por su deporte, a través de campañas de promoción y de trabajo de base. Es preciso además apoyarse en los éxitos (medalla de bronce en balonmano, medalla de plata en waterpolo, medalla de oro en vela).
Sólo con una base sólida podremos tener frutos en el futuro y ese trabajo debe empezar a realizarse ya. Generar un cambio de mentalidad en la sociedad es algo que lleva tiempo, por eso cuanto antes se empiece antes podremos observar los cambios y conseguir que no se hable de deporte femenino o masculino, sólo de deporte.




 Yaiza Rodríguez (@YaizaRguez en twitter).

martes, 25 de septiembre de 2012

El traspaso que cambió la NBA



 13 años en la liga, 11 anillos (13 si contamos los que le corresponden como entrenador, ya que en los 2 últimos ejercía esta función además de ser un jugador más). Solo este dato ya eclipsa una carrera llena de logros: 5 veces MVP, 12 veces All-Star, 2 campeonatos universitarios, un oro olímpico… La leyenda más grande del equipo más legendario. Los más jóvenes pensamos en Larry Bird, apodado precisamente “Larry Legend” cuando hablamos de ello. Pero realmente, los Boston Celtics aun no contaban con ningún título anterior a la llegada del eterno “6”. Nadie se lo imagina con otra camiseta. Bill Russell, el auténtico “Señor de los Anillos”. La pieza que faltaba a un elenco de estrellas como Jim Loscutoff, Bill Sharman, Bob Cousy, Frank Ramsey... Un equipo que en los años posteriores disfrutaría de otros monstruos como Sam Jones, John Havlicek, Larry Siegfried o Don Nelson. Un conjunto que dominaría la liga durante más de una década en la que los puros de Red Auerbach se convirtieron en la imagen del ganador.




 Pero todo esto bien pudo no haber ocurrido. En el draft de 1956, los Celtics elegían en el puesto 13, pero Auerbach deseaba a toda costa contar con Bill Russell, un atípico pívot que destacaba por su capacidad defensiva por encima de sus condiciones para el ataque. Le primera elección correspondía a los Rochester Royals, que se decantarían por Maurice Stokes. El número 2 pertenecía a St. Louis Hawks. Y ahí el entrenador de los Celtics vería su oportunidad. Los Hawks, que desde 1953 contaban con la figura del gran Bob Petit, deseaban sumar a Ed Macauley, 6 veces All-Star y natural de St. Louis, que jugaba para la franquicia del trébol. Los Celtics, enviaron al rookie Cliff Haggan y a dicho jugador a cambio de Bill Russell, que sería seleccionado por los Hawks. Esa noche, los de Massachusetts se harían con 3 futuros miembros del Hall of Fame: K.C. Jones, el talentoso  Tom Heinsohn y la piedra angular sobre la que se asentaría un equipo mítico, el más dominador de todos los tiempos, el protagonista de este artículo: Bill Russell.




 El resto, es historia. En 13 años, Boston Celtics solo cedió el cetro de reyes del baloncesto en dos ocasiones y ante dos rivales temibles con figuras de renombre: los propios Hawks de Bob Petit, y frente a los Philadelphia 76ers del todopoderoso Wilt Chamberlain. Russell se retiraría como campeón, sin dedos suficientes en las manos para lucir todos los anillos. Y, aunque parezca extraño, lo natural hubiese sido que todo esto no hubiera ocurrido (de no ser por la sagacidad de Auerbach). Alrededor del pívot emergieron la mayor cantidad de miembros del Salón de la Fama que hayan coexistido en una plantilla. Los “arrogantes verdes” tardarían un lustro en volver a alzarse con un campeonato. Hasta la fecha han conseguido 6 más desde la maravillosa década de los 60. 11 en los 13 años de Bill Russell. 17 desde que en 1946 se fundara la franquicia, la cual pertenece a la NBA desde 1949. La grandeza y el dominio de este jugador queda fuera de toda duda.




 Una curiosidad, el premio al MVP de las finales en la NBA tiene un nombre. El de un jugador. Se llama Premio Bill Russell.





 Jacobo Correa (@JacoCorrea en twitter).

sábado, 15 de septiembre de 2012

El hombre que nunca se rindió

Han pasado 103 días desde la muerte de Manolo Preciado, genial entrenador y mejor persona. Hace 103 días el mundo del fútbol perdió a uno de los símbolos más significativos de la LFP. No ha pasado nigún día sin que eche en falta su genial figura. 

La vida de Manolo Preciado siempre ha estado marcado por la fatalidad y el éxito, tanto en el ámbito profesional cómo en el personal. He aquí mi homenaje a su historia, a su figura y su fuerza en los peores momentos dónde supo seguir adelante mirando de cara a la vida.


Trayectoria futbolística

Cómo futbolista, Manolo Preciado se formó en las filas del Real Racing Club de Santader y debutó con el primer equipo en la temporada 77/78. Durante su estancia sufrió un descenso y gozó de un ascenso antes de  dejar el Real Racing Club de Santander, para militar durante dos años en las filas del F.C Linares. Militó en años posteriores en equipos como el R.C.D Mallorca (1 temporada), Deportivo Alavés (1 temporada), C.D Ourense y finalizó su tracyectoria como jugador en el R.S Gimnástic de Torrelavega (5 temporadas).

Trayectoria como entrenador

Su debut fue en el año 1995 dirigiendo el equipo en el que se retiró cómo futbolista, el R.S Gimnástic de Torrelavega, con el que consiguió ascender y mantenerse como equipo invicto durante toda la campaña. Dejó el  R.S Gimnástic de Torrelavega para dirigir al Racing de Santander B, con el que consiguió un nuevo ascenso hacia la Segunda División B. Después de su ascenso estuvo tres años sin equipo hasta la temporada 2000/2001 qué volvió al filial racinguista sin poder evitar su descenso a la Tercera División, aunque en su posterior año volvió a ascenderlo a la Segunda División B.

A partir de la temporada 2002/03 comienza la trayectoria profesional como entrenador de Manolo Preciado dirigiendo al Real Racing Club de Santander. Al siguiente año dimitió para dirigir al Levante U.D, equipo con el que consiguió un nuevo ascenso llevándolo a la Primera División. En las posteriores temporadas dirigió al Real Muercia (2004/2005), al Real Racing Club de Santander (2005/2006) y al Real Sporting de Gijón (2006/2012). En la temporada 2011/2012 fue cesado cómo técnico del Real Sporting de Gijón tras 6 años al frente del club. 

El 6 de junio de 2012 se hizo oficial su fichaje por el Villarreal C. F. para dirigir al equipo durante la temporada 2012/13 en Segunda División. Entonces la tragedia volvió en forma de infarto, llevándose consigo a Manolo Preciado a los 54 años de edad.

Una vida marcada por el dolor


En lo personal no podemos decir que la vida de Manolo Preciado fuera un camino de rosas, ya que siempre estuvo marcada por el dolor de una manera muy cercana a su persona. 

En 2002 su mujer fallece a consecuencia de un cáncer, tres años después pierde a su hijo de 15 años en accidente de moto y en el año 2011 fallece su padre al ser atropellado cuando ayudaba a empujar un vehículo.

Marcado por la tragedia todos recordamos esta frase de Manolo Preciado - "La vida me ha dado duro. Podía haber sido vulnerable y acabar pegándome un tiro, o mirar al cielo y crecer. Elegí lo segundo".- Con esta frase Manolo Preciado nos enseñó el valor de una persona para afrontar los vaivenes decidió aferrarse a la vida y seguir luchando día a día.

Han pasado ya 103 días, 103 días con sus 103 noches y aún así su presencia en el mundo de fútbol es más que notable. Todos le echamos de menos, ya sea dirigiendo al equipo con el que conectó de una manera impresionante con su afición, el Real Sporting de Gijón, o ya sea en las ruedas de prensa, dónde siempre dejaba alguna "perla" para la posteridad. También le echamos de menos en esa área técnica, dónde derrochaba con pasión sus indicaciones a su equipo en cada partido. Y como no, siempre recordaremos aquel intercambio de declaraciones con el técnico del Real Madrid Joseph Mourinho, que al final forjó una buenísima relación entre ambos técnicos.

Sin lugar a dudas Manolo Preciado ha dejado su huella en el mundo del fútbol y también en la vida de todos aquellos que hemos seguido de cerca la figura de esta gran persona. Esta es la historia del hombre que nunca se rindió.





Adrián Hernández Brito (@Adri_Castle en Twitter)


jueves, 13 de septiembre de 2012

Un torpedo con estrella

  Si entramos en Wikipedia y entre los artículos buscamos “Race of the century” nos aparecerán tres opciones sobre las que hacer click. Una data de 1953, la competición es la Fórmula 1 y tiene como protagonistas a Mike Hawthorn y Juan Manuel Fangio. La segunda es una carrera de caballos de 1986 en la que participaban Waverley Star y Bonecrusher. La última opción, cronológicamente, es una final olímpica. Pekín, 2004. El deporte, la natación. Los 200 metros libres, y figuran en ella tres gigantes de la piscina. El deportista con más medallas de la historia, Michael Phelps, que en ese momento poseía ya la cuarta mejor marca de todos los tiempos. Un holandés, Pieter van den Hoogenband,  que venía de vencer en Sydney en esta distancia y en los 100 metros. Y un australiano de 1,95 de altura y un 54 de pie, Ian Thorpe. Además, esta final contaba con otros outsiders como Grant Hackett o Klete Keller. Una carrera histórica a la que el mayor atentado que podemos recordar pudo haber dejado huérfana…



 El trágico 11 de septiembre de 2001, Ian Thorpe se encontraba en Nueva York para asistir a un desfile de Giorgio Armani que posteriormente sería anulado. El australiano siempre fue una persona vinculada al mundo de la moda, siendo imagen del famoso diseñador italiano. Acostumbrado a levantarse temprano, el “Torpedo” había llegado a los pies de una de las torres, con la intención de subir al mirador de la misma, como cualquier otro turista que en esa época visitaba la “capital del mundo”. En ese momento, un pensamiento, un deseo, un capricho, haría que volviese a nacer. Su idea de tomar fotos desde lo alto del lugar, le enviaría de regreso al hotel donde se hospedaba para recoger su cámara. Una vez allí, otra casualidad hizo que permaneciese en la habitación mientras sucedía la fatalidad que acabaría con la vida de millares de neoyorkinos: la esposa de su mánager, al conocer las intenciones de Ian, decidió sumarse a la visita. El deportista encendería entonces la televisión, en lo que esperaba a que su acompañante se arreglase. Minutos después, y mientras observaba la pantalla y hablaba simultáneamente por teléfono, contemplaría la noticia y vería al segundo de los aviones estrellarse en el World Trade Center. La providencia hizo que, por cuestión de veinte minutos, antes o después, el nadador no se encontrase en el lugar de la tragedia mientras ésta tenía lugar. El ganador a principios de ese mismo curso de 6 oros en los mundiales de Japón y que apenas contaba con 18 años por entonces, tuvo la suerte que otros no tendrían. Y el mundo, no solo el deportivo, habría perdido a una gran persona, pues Ian Thorpe tiene fundación para niños enfermos, patrocina un orfanato en China, es colaborador de una ONG que trabaja para mejorar las condiciones de vida de los aborígenes de Australia y ha sido un hombre comprometido con su comunidad y el globo.

 El australiano se retiraría cinco años después, con un palmarés impresionante: 5 oros en los Juegos Olímpicos (2 de 400 m libres, 1 en 200 metros libres, 1 en 4×100 y otro en 4×200), 3 platas y 1 bronce, además de otros  36 oros (17 en Campeonatos del mundo, 10 en Juegos de la Commonwealth y 9 en Juegos del Pacífico), varias platas y algunos bronces; a los que hay que sumar sus 13 récords mundiales. Unos registros brutales para un nadador de 100 kilos de peso al que no le apasionaba su deporte, y que no abandonó antes por un talento natural incomparable y una deuda pendiente, que saldaría con creces. En su distancia favorita, ante el adversario que le había hecho claudicar en su país natal.


 Dos años antes de su retirada, nos regalaría la carrera de la que hablamos al principio del artículo y la que nos referimos en la parte final del párrafo anterior, con tres mitos de la natación. Una carrera atípica, en una piscina al aire libre. Con Thorpe buscando sacarse la espina de Sydney, donde Van den Hoogeband le había batido contra todo pronóstico y ante su público, y con un Phelps que ganaría 6 oros en la cita olímpica (a los que habría que sumar 2 bronces). 

 La carrera del siglo. Sobre la distancia más importante de la natación: 200 metros. No es un sprint, no es una prueba de fondo. Es “la distancia”. Y sobre la misma, tres colosos. La mejor final de todos los tiempos. Récord olímpico (Thorpe). Récord americano (Phelps). Una prueba que, tres años antes, pudo perder a su vencedor.



 Jacobo Correa (@JacoCorrea en twitter).